Información secreta de Louis Pasteur

Gracias a Material de NMG (Loulou Bedard y Francois Leduc) tenemos a disposición parte de las notas dobladas del francés del libro no traducido y prohibido con las notas originales de Louis Pasteur.

Loulou Bedard amablemente nos ha compartido información de vital importancia en este camino de la verdad y es por eso que antes de iniciar quiero agradecerle enormemente y recomendar que entren en su web material de NMG y los apoyen.

Iniciemos este apasionante descubrimiento.

ACLARACIÓN: Las notas están en Frances y la traducción al español esta hecha por google translator

Una parte del texto traducido del Francés: En 1878, Pasteur ordenó a su familia que NUNCA REVELARA EL CONTENIDO DE SUS CUADERNOS DE LABORATORIO PRIVADO.

Durante más de un siglo, sus instrucciones fueron honradas.

Los cuadernos permanecieron en manos de su familia y sus descendientes. En 1964, el nieto y último hombre directo de Pasteur, el Dr. Pasteur Valery-Radot,

legó la gran mayoría de la colección familiar a la Biblioteca Nacional. Sin embargo, el acceso a estos documentos permaneció limitado hasta la muerte de este último en 1971.

Durante más de 20 años, Geison se ha dedicado a descifrar la escritura fina y apresurada de Pasteur.

Lo que emerge de él es impactante por decir lo menos. Pasteur destruyó a un rival robándole su propia investigación y presentándola como suya.

Recibe crédito por el trabajo del otro investigador (es conocido en la alta sociedad e íntimo con Napoleón … esto ayuda a su causa). Dichos trabajos del otro se centraron en la fermentación (gérmenes y aseptización).

El otro, al final de sus notas, CONCLUYE: LA EXPERIENCIA DE VACUNACIÓN, ACEPTABLE CON ANIMALES, ES SIN EMBARGO PENAL EN EL HOMBRE …

Su asistente, Adrien Loir,

sabía todo esto en ese momento. Gritó en escándalo. Fue llamado envidioso y celoso.

Loir sabía que los animales que Pasteur realmente había vacunado estaban todos muertos.

Los que había utilizado para su brillante manifestación (2 de junio de 1881, en Pouilly-le-Fort), frente a la prensa y muchos dignatarios, habían sido vacunados con agua destilada.

La experiencia tenía que probar la declaración hecha anteriormente, es decir: la inoculación de una enfermedad, en pequeñas cantidades, protege contra el ataque de esta misma enfermedad más adelante.

Durante este tiempo, Antoine Béchamp, profesor de Pasteur (químico) en la Sorbona, comienza el experimento (30 años de investigación) en el laboratorio. Su alumno está demasiado ocupado manteniendo su propia leyenda y haciendo sus propias estadísticas sobre las vacunas (las suyas), en la rue d’Ulm. No admitiría a nadie para verificar sus afirmaciones.

Béchamp dirá, al final de su investigación, que la vacunación es la aberración más mortal que existe para la humanidad.

El Dr. Joseph Tissot se hará eco en 1946 al publicar el resultado de más de veinte años de investigación bajo el título: Constitución de organismos animales y vegetales y causas de las enfermedades que los afectan. Entendió que inmunidad es una palabra inventada por la medicina para tratar de explicar la teoría de la vacuna sin fundamento y la de los anticuerpos. La interpretación de los síntomas en relación con los agentes externos conduce a los dogmas pasteurianos en los que se basa la microbiología.

Estos dogmas incluyen: panspermia atmosférica, monomorfismo bacteriano, aspiración de los vivos y transmisión hipotética o contagio de la enfermedad. En esta primera división, en la segunda, el reinado de especialistas se conforma con la especificidad de las enfermedades cuyo tratamiento conduce a la química de las drogas y las cirugías abusivas. Esta especificidad de los pacientes inclina el sistema para estandarizar a los pacientes (¡números!).

Texto en Frances:

Paul Boullier a publié en 1887, un petit volume (Le vérité sur Pasteur) où il le baptise sarcastiquement l’Illustre savant ! et où il décrit les faits et gestes du charlatan. Boullier est vétérinaire. Il assiste impuissant aux hécatombes des animaux vaccinés. Il n’a aucun soutien politique. À force de menaces, il se réfugie dans le silence.

Paul Combes, président le l’union scientifique internationale, lui donne raison. Il sait depuis longtemps que la sudation est l’unique traitement rationnel contre la rage chez l’homme (fait extrêmement rare), comme l’a prouvé maintes fois le Dr. Buisson, spécialiste de la question, qui s’étonne lui-même qu’une maladie si rare soit tout à coup devenue si répandue. Il affirme que Pasteur a créé la peur de la rage; inoculé lui-même la rage; que ses statistiques sont fausses et que le seul résultat positif obtenu par ce pseudo savant a été de remplir ses poches. Il énumère les vertus de Pasteur : le courage (qui l’a fait fuir à Copenhague devant l’épidémie qu’il a lui-même propagée), la modestie (qui ne l’a jamais empêché de se proclamer lui-même grand savant en pleine académie, et de se couvrir de quincaillerie décorative la poitrine et le dos; la douceur qui provoque chez lui des accès de colère et des attaques d’apoplexie à la moindre opposition qu’il rencontre; et surtout le désintéressement qui nous le montre âpre à la curée, se gorgeant de subventions, de pensions, de souscriptions. Ce larbin de l’empire, devenu opportuniste, moitié Jésuite et moitié franc-maçon, qui prostitue la science pour de l’argent, ce n’est même pas un français, c’est un juif ! Il renchérit : il a inoculé à la population la plus terrible maladie qui soit : LA PEUR!

Le biologiste Louis-Claude Vincent, engagé par une chaîne pharmaceutique européenne à titre de chercheur pour prouver la véracité des vaccins et, par conséquent, leur consommation à l’échelle mondiale par le truchement de l’Organisation Mondiale de la Santé, s’est attaqué au problème des inoculations et en vint à prouver scientifiquement la nocivité de tous les vaccins dont l’administration change le Ph du sang et des liquides interstitiels de l’organisme inoculé vers le stade réducteur. Il en fit des courbes en y plaçant des maladies contagieuses et la déviation organique vers la cancérisation des tissus. Il va sans dire que ces travaux objectifs ont été écartés des publications informatives mondiales de peur de jeter assez de discrédit sur les vaccinations pour provoquer un tollé général. Le résultat de ses travaux est néanmoins disponible à Vie & Action, au mouvement CEREDOR, animé par le Dr. André Passebeck, médecin, et dont les assises sont à Vence, au 388 boul. Joseph-Ricord.

Je ne raconterai pas l’histoire de Jenner, ni celle de Salk, qui, à la fin de sa vie, a été traité de fou parce qu’il doutait tout à coup de l’efficacité de ses vaccins. Le Dr. Chèvrefils a écrit : si les gens connaissaient les dessous des vaccins, les épidémiologistes seraient enterrés demain matin. Pourtant ils grugent dans les fonds publics et occupent des bureaux dans l’édifice du parlement !
¡Paul Boullier publicó en 1887 un pequeño volumen (La verdad sobre Pasteur) donde lo bautiza sarcásticamente como el ilustre erudito! y donde describe las acciones del charlatán. Boullier es veterinario. Asiste impotente a las hecatombas de animales vacunados. No tiene apoyo político. Por medio de amenazas, se refugia en silencio.

Paul Combes, presidente de la Unión Científica Internacional, está de acuerdo. Él ha sabido durante mucho tiempo que la sudoración es el único tratamiento racional para la rabia en humanos (un hecho extremadamente raro), como lo ha demostrado en muchas ocasiones el Dr. Buisson, especialista en el tema, quien está sorprendido que una enfermedad tan rara se generalizó de repente.

Afirma que Pasteur creó el miedo a la rabia; rabia inoculada a sí mismo; que sus estadísticas son falsas y que el único resultado positivo obtenido por este pseudo científico fue llenar sus bolsillos.

Enumera las virtudes de Pasteur: coraje (que lo hizo huir a Copenhague frente a la epidemia que él mismo propagó), modestia (que nunca le impidió proclamarse un gran científico), en medio de la academia, y cubrirse con adornos decorativos en el pecho y la espalda; la gentileza que provoca en él ataques de ira y ataques de apoplejía ante la más mínima oposición que encuentra; y sobre todo la falta de interés que nos muestra amargado con la cura, atiborrándose de subsidios, pensiones, suscripciones.

Este siervo del imperio, se convirtió en oportunista, mitad jesuita y mitad masón, que prostituye la ciencia por dinero, ni siquiera es ¡un francés es judío! Añade: ha inoculado a la población con la enfermedad más terrible que existe: ¡MIEDO!

El biólogo Louis-Claude Vincent, contratado por una cadena farmacéutica europea como investigador para demostrar la veracidad de las vacunas y, en consecuencia, su consumo a escala mundial a través de la Organización Mundial de la Salud, atacó el problema de las inoculaciones y llegó a demostrar científicamente la nocividad de todas las vacunas cuya administración cambia el pH de la sangre y los fluidos intersticiales del organismo inoculado a la etapa reductora.

Hizo curvas colocando enfermedades contagiosas y la desviación orgánica hacia la cancerización de los tejidos.

No hace falta decir que este trabajo objetivo ha sido excluido de las publicaciones mundiales de información por temor a desacreditar las vacunas lo suficiente como para provocar una protesta pública.

Los resultados de su trabajo están disponibles en Vie & Action, el movimiento CEREDOR, dirigido por el Dr. André Passebeck, médico, cuyo asiento está en Vence, en 388 boul. Joseph-Ricord.

No voy a contar la historia de Jenner, o la de Salk, quien, al final de su vida, fue llamado loco porque de repente dudaba de la efectividad de sus vacunas.

El Dr. Chèvrefils escribió: si las personas conocieran la parte inferior de las vacunas, los epidemiólogos serían enterrados mañana por la mañana.

¡Sin embargo, consumen fondos públicos y ocupan oficinas en el edificio del parlamento!

En cuanto a las obras falsificadas de Pasteur. En The Private Science of Louis Pasteur, publicado en 1995, el autor, Gerald Geison (historiador científico de la Universidad de Princeton), declara que una lectura cuidadosa de los cuadernos de laboratorio dejados por Pasteur revela una historia que va completamente contra la leyenda El gran científico habría engañado, engañado a sus colegas y al público en general en más de una ocasión. El trabajo no será traducido. En Francia, todavía no estamos listos para aceptar este ultraje.

Louis Pasteur alcanzó una notoriedad poco común durante su vida, copiando las poderosas técnicas de persuasión eclesiástica (propagando el miedo) pero la laca de su monumento comienza a empañarse (a menudo es criticado por su carácter imposible y su desproporcionada ambición profesional, pero eso no es nada …) porque uno descubre en su viaje no científico (repito, amigo de poetas y escritores de su tiempo, lo encontramos con más frecuencia en salones que en el laboratorio …) engaño y fraude.

Continuemos nuestra investigación:

Informacion obtenida de: https://www.alterinfo.net/La-saga-de-Louis-Pasteur-l-imposteur_a97635.html

Sigamos adelante:

Fuente: https://www.absolum.org/salud_pasteur_vs_bechamp.htm



Pasteur vs Béchamp. Diez mil mentiras pueden ocultar una verdadpor 
Ronald ModraMás información en:
www.whale.to/a/b/pearson.html
www.ronaldmodra.orgfree.com

Cuando una mentira puede crear billones de dólares y es enseñada a cada siguiente generación como un hecho, es un asunto bastante serio; es más, es un acto revolucionario confrontarla.Incluso la peor mentira puede vestirse con un manto de respetabilidad si no ha sido públicamente expuesta por un tiempo considerable.Hubo un tiempo en el que Pasteur no gozó del respeto divino concedido a él hoy, y en vez de eso, se le consideró un fracaso en casi todos sus experimentos, causando muerte e inmensas pérdidas financieras a aquellos que siguieron sus creencias. Actualmente, la teoría de los gérmenes de la enfermedad, incluyendo la vacunación y la intervención farmacéutica, ha sobrevivido para convertirse en la base de la industria de las enfermedades.Es interesante notar que hubiéramos heredado un mundo muy diferente, si aquellos que estaban a favor de Béchamp hubieran podido ofrecer algo rentable al entonces emergente negocio con la enfermedad. En vez de eso ellos decían: “Es la salud de la célula lo que es importante, no los gérmenes”.Hoy, los gérmenes son importantes y la salud de la célula es tan poco importante, que ninguna universidad está dedicada a eso, mientras que se están invirtiendo billones para aprender todo acerca de los gérmenes y en esto tenemos éxito; sin embargo, ni siquiera sabemos cómo describir la salud, excepto como la ausencia de la enfermedad. Un mundo verdaderamente confuso, que se mantiene deliberadamente de esa forma. Los gérmenes causan enfermedadesPodríamos haber evitado epidemias modernas de enfermedades innecesarias, como cáncer, diabetes, enfermedades cardíacas, si tan sólo la civilización hubiese seguido a Bechamp en vez de a Pasteur.El trabajo del biólogo francés Antoine Béchamp (1816-1908) demostró que la enfermedad causa gérmenes; Louis Pasteur, contemporáneo de Béchamp (y su ex-alumno), anunció que sus estudios probaron que los gérmenes causan enfermedad. Un hombre ha sido olvidado por la historia; el otro se considera el padre de la medicina moderna.El trabajo de Pasteur, al contrario del realizado por su profesor, encantó a la emergente industria de los fármacos.“Si los gérmenes son atacantes externos que invaden el cuerpo, entonces podemos desarrollar y comercializar un arsenal sin fin de armas con las cuales matarlos. Pero, si el daño o desequilibrio con el cuerpo origina gérmenes, entonces nosotros simplemente debemos restablecer el equilibrio para quitar las condiciones de las cuales se alimentan los gérmenes”.En vez de introducir veneno, necesitaríamos introducir solamente los elementos naturales faltantes.La teoría de los gérmenes de la enfermedad de Pasteur, dio a luz la era farmacológica. Si la medicina hubiera adoptado la teoría de la enfermedad de gérmenes de Béchamp, y el trabajo subsiguiente de los doctores Brewer, Warburg, Pauling y otros, sería de conocimiento común que los síntomas de la enfermedad se previenen o invierten mediante la nutrición a nivel celularHoy en día, miles de investigadores y médicos saben que fuimos engañados, pero el resultado final ha sido tan catastrófico que hasta el concepto mismo de verdad, ha sido dañado momentáneamente mientras recorremos los siglos XX y XXI.Hombres de aparente rectitud moral, tienen temor de admitir que ninguna cantidad de toxicidad puede sanar, y en vez de eso, siguen un credo que saben es errado.Parece ser que hace un buen tiempo, cometimos el más increíble de los errores y y hombres conocedores y sofisticados morirían antes de admitir que han sido tontos y no reconocieron lo obvio. Ahora en el siglo XXI, un público iluminado y unos pocos investigadores valientes se atreven a liderar la exposición de un imperio mafioso, tan corrupto que ni siquiera le importa que todos hayamos descubierto la verdad.Créanos -dice la industria fármaco-alópata- y nosotros limpiaremos nuestro propio actuar… de verdad.Pero el imperio fármaco-alópata ya está en un avanzado estado de daño irreparable, ocasionado por varias generaciones de ignorancia, revestida de arrogancia.No existen señales de un deseo genuino de reforma, y aquellos pocos que tratan de practicar la curación verdadera, son atacados viciosamente por sus propios pares. Hoy en día, es realmente un infierno tratar de practicar la curación real, ya que si usted no utiliza los venenos más tóxicos para aplicarlos donde es imposible que puedan curar, y a cambio usa un método alternativo natural, los otros médicos y la industria de los fármacos lo etiquetan de “charlatán”. Pasteur vs Béchamp¿Será posible que una sociedad aparentemente avanzada pueda estar viviendo en un estado de total engaño, siempre tratando de lograr algo que está condenado al fracaso, simplemente porque no sabemos suficiente acerca de nosotros mismos como para tomar las decisiones correctas?Ciertamente se ve así en el área de la salud.¿Será que aún viviendo en el siglo XXI, la industria moderna de la enfermedad entera descanse sobre una de las mayores mentiras del mundo? Los gérmenes causan enfermedad.
Antoine Béchamp (1816-1908)El biólogo francés demostró precisamente lo contrario: la enfermedad causa gérmenes. Probó que “todas las materias orgánicas naturales (materias que vivieron alguna vez), protegidas absolutamente contra los gérmenes atmosféricos, invariable y espontáneamente se alteran y fermentan, porque ellas necesaria e intrínsecamente, contienen dentro de sí mismas los agentes de su espontánea alteración, digestión, disolución”.Bechamp pudo probar que todas las células del animal y de la planta, contienen estas partículas minúsculas, las cuales continúan viviendo después de la muerte del organismo y a partir de ellas, se desarrollan microorganismos. En su investigación, Bechamp fundó las bases para la comprensión del pleomorfismo (la habilidad de los organismos de cambiar).Siempre que hay alguna cosa en la naturaleza que se está muriendo, comenzando a decaer, algo aparece y se lo come, puesto que sus partículas se convierten en microbios que salen de las células del tejido fino para limpiar cualquier toxina o materia en descomposición que se encuentra en el cuerpo. Para eso están los microbios (gérmenes). Son el resultado, no la causa de la enfermedad.
Las partículas más pequeñasMientras que una muestra de sangre, puesta en una placa de vidrio para observación microscópica (platina) envejece en uno o dos días, los pequeños organismos literalmente pueden verse moviéndose mientras salen de las células de la sangre, organismos que cambian a formas más degeneradas y más patológicas mientras avanza el proceso. Cuando el proceso de la descomposición o de la putrefacción termina, cuando no hay nada más que los recién formados virus, bacterias y hongos puedan comer, se destruyen, desaparecen, y vuelven a la forma que tenían. Se les puede observar haciendo esto a través del microscopio a x100 o más.“Mientras que los microsomas de las bacterias destruidas también viven, lo que sigue es que estos microsomas son el final vivo de toda la organización celular que a su vez, se convierten en todas las cosas vivas, seres, órganos, todo. Son el fin y el principio de toda la vida física. Todas las células, órganos, todas las formas vivas se construyen a partir de estos pequeños cuerpos.” Antoine BéchampCuando usted rompe un elemento en pedazos más y más pequeños, termina con un átomo de ese elemento. Cuando usted rompe la materia orgánica, la vida física, en pedazos más y más pequeños, termina con esta partícula, no importando la forma de materia orgánica viva con la que comenzó.Los resultados del profesor Bechamp fueron enterrados, ignorados y alejados de las generaciones siguientes de estudiantes, que hoy en día ni siquiera saben que Béchamp era el científico superior que trabajaba con paciencia y orden en el laboratorio, mientras que Pasteur recibía los elogios por un trabajo que fue plagiado, y a menudo alterado, de la forma más anticientífica. Esto se descubrió cuando en 1901 sus notas finalmente fueron hechas públicas para que la gente las leyera.Hoy hemos descubierto todo esto, pero una industria construida en base a Pasteur, no va a ceder terreno. En vez de eso, debemos trabajar en dos esferas diferentes.Lo que descubrió Béchamp fue que las células de nuestro cuerpo no son atacadas por gérmenes externos portadores de enfermedades, como sugiere la teoría de Pasteur, sino que nuestras células se deterioran, degeneran y dañan por el estrés de la vida diaria o por toxinas introducidas (físicas o químicas) y se degeneran hasta un punto en que se debilitan, envenenan o enferman.Bajo esta condición, aumenta su acidez, lo que destruye su propio tejido degenerativo, mediante el uso de lo que él llamó microsomas, siempre presentes en la célula.Básicamente, Béchamp descubrió que la célula se autodestruye si se contamina o degenera. Pasteur dijo que los gérmenes externos entran al cuerpo y destruyen las células.La teoría de Béchamp dice que si mantenemos la célula sana y fuerte, ésta se desempeñará bien, pero si no, esto permitirá que los pequeños microsomas, que reaccionan a las condiciones pobres de acidez de la célula, la fermenten o se la coman.La teoría de Pasteur dice que sin importar si la célula es saludable o no, los gérmenes externos ingresan y causan la muerte o la contaminación de ésta. Esto fue aceptado inmediatamente como explicación para todas las enfermedades, y así crecieron las industrias gigantescas que conocemos hoy como drogas, medicamentos y vacunas. Junto con ellas, evolucionó la teoría de deshacerse de los síntomas, cortándolos, quemándolos con radiación o calor, y envenenándolos con sustancias tóxicas. Hoy esos métodos parecen haber alcanzado el máximo de lo que pueden ser aplicados y todavía siguen apareciendo las enfermedades que se supone nos traen los gérmenes, como si no se les estuviera tratando en lo absoluto.Esto ha originado mucha investigación en nuestros tiempos debido a que se hace cada vez más obvio que utilizamos teorías erradas en la medicina actual. El descubrimiento más importante que la ciencia (hoy en día) ha hecho, es que las toxinas no curan. Parece ser que mientras más envenenamos nuestras células con curas químicas y contaminantes, más nos enfermamos. Muchos investigadores han vuelto a los descubrimientos de Béchamp y después de leer sus informes, descubrimos que conocíamos la solución, pero ésta había sido ocultada muy astutamente para que la industria de la enfermedad pudiera florecer, basada en la destrucción de los microbios sospechosos de causar enfermedad.Sin embargo, las células no pueden resistir la enfermedad si se permite que se debiliten o envenenen. El método actual de tratar la enfermedad, es ignorar las necesidades biológicas o nutritivas de las células y al mismo tiempo, atacarlas con sustancias tóxicas, con la esperanza de que los gérmenes mueran y la célula viva.Una célula con deficiencia de nutrientes es envenenada al mismo tiempo. Este es un procedimiento estándar.El profesor Pierre Jacques Antoine Béchamp era médico, profesor de química y farmacia, y uno de los investigadores líderes del siglo XIX, el mismo período de Pasteur. Béchamp condujo experimentos que encontraron que la bacteria crece dentro del cuerpo como formas evolucionarías de granulación pequeñísimas que viven dentro de las células de todas las formas vivientes.Llamó a éstas microsomas y creyó que podían encontrarse en todo tejido vivo sano. Estos microsomas son fisiológica y químicamente activos, y son los constructores de nuestras células, además de ser agentes de descomposición después de la muerte de una célula en nuestros tejidos u órganos.Béchamp descubrió que los microsomas se desarrollaban a bacterias, cuando los tejidos del cuerpo estaban envenenados, dañados o imposibilitados de funcionar. De su investigación se desprende su declaración de que la bacteria es un producto de la enfermedad, no su causa.La gente se enferma porque sus células están comprometidas, lo que las desequilibra y las hace susceptibles al crecimiento de la bacteria desde dentro, en lugar de ser invadidas desde el exterior, de acuerdo a lo que expresó Pasteur. Su filosofía se basó en la prevención de una invasión de bacterias desde el exterior del organismo, mientras que Bechamp se basaba en la prevención del crecimiento de las bacterias desde dentro del organismo.Con el tiempo, hemos descubierto quién tenía la razón, pero una industria construida únicamente sobre sustancias tóxicas, que requiere una fortuna para permanecer viable, no va a cambiar o sacar sus garras de la billetera más grande del mundo.El método de Béchamp nos habría permitido desarrollar la salud de la célula.Pasteur nos ha permitido desarrollar todo tipo de toxinas para atacar los gérmenes invasores.Las células sanas no necesitan ser protegidas por las toxinas.Las toxinas ocasionan que las células sanas se enfermen, y como descubrió Bechamp, ellas se autodestruyen cuando ya no pueden funcionar.“Si volviese a vivir, dedicaría mi vida a probar que los gérmenes buscan su hábitat natural, tejido enfermo, en vez de ser la causa de la enfermedad del tejido; al igual que los zancudos buscan el agua estancada, pero no son los causantes de los charcos estancados.” Rudolph Virchaw, padre de la patologíaIncluso los grandes científicos de nuestro tiempo pudieron, en algún minuto de sus carreras, admitir que la medicina moderna ha sido llevada de paseo.Pasteur, admitió al morir que: “Los gérmenes no son nada y el tejido en el que crecen , lo es todo”.Las mentiras son un equipaje pesado cuando nos enfrentamos a la muerte, y el dinero ya no es más una motivación. Tampoco es un consuelo cuando se hace una sumatoria del sentido de nuestras vidas. ¿Cuáles son las diferencias básicas entre Pasteur y Béchamp?Teoría de los Gérmenes – Pasteur
(tal cual se le enseña a los estudiantes modernos)

La enfermedad surge de microorganismos fuera del cuerpoPor lo general, debemos resguardarnos de los microorganismosLa función de los microorganismos es constante.Las formas y colores de los microorganismos son constantesCada enfermedad se asocia a un microorganismo en particularLos microorganismos son los agentes causantes primariosLa enfermedad puede atacar a cualquieraPara prevenir la enfermedad debemos matar a los microorganismos
Teoría celular – Béchamp
(como se le enseñó a Pasteur y a otros durante esta era)
Las enfermedades surgen a partir de microorganismos dentro de las células del cuerpoEstos microorganismos intracelulares normalmente funcionan para construir y ayudar en los procesos metabólicos del cuerpoLa función de estos organismos cambia para ayudar en los procesos catabólicos (desintegración) del organismo anfitrión cuando éste muere o es dañado, que puede ser tanto químico como mecánicoLos microorganismos cambian sus colores y formas para reflejar al medioCada enfermedad se asocia con una condición particularLos microorganismos llegan a ser ‘patógenos’ mientras que la salud del organismo del anfitrión se deteriora. Por lo tanto, la condición del organismo anfitrión es el agente primarioLa enfermedad se construye a partir de condiciones no saludables dentro de la célulaPara prevenir la enfermedad debemos crear salud 

Finalicemos la investigacion con este articulo:

BECHAMP, PASTEUR Y LOS MICROBIOS
Pasteur: un Impostor a la Medida de la Oficialidad
Lo que muchos no saben es que Pasteur desarrolló la teoría del monomorfismo con base en el trabajo de otro
investigador llamado Antoine Bechamp y que el mismo no comprendió estos hechos hasta mucho tiempo después.
Desde los primeros años del siglo XX varias publicaciones han dado testimonio de esto. Nancy Appleton “Lifting the
Curse of Louis Pasteur” Ethel Douglas Hume escribió “Pasteur Exposed: The False Foundations of Modern Medicine”
Antoine Bechamp fue un investigador contemporáneo de Pasteur. Sus estudios cubrían la biología, microbiología, la
química y la patología. Su trabajo fue extensamente documentado en los círculos científicos. El ahora famoso Pasteur
plagió y distorsionó estos descubrimientos y ganó un lugar inmerecido en la historia del pensamiento medico. Bechamp
recogió los puntos fundamentales de su teoría en su libro “Blood and its Third Element” (La Sangre y su Tercer
Elemento).
Frente al monomorfismo, Bechamp sostenía que los microorganismos podían desarrollarse a través de varias formas
dentro de su ciclo de vida. Todos los microorganismos participan de esta propiedad. También descubrió que en la
sangre normalmente habitaban microbios que el llamó microzimas y tienen un papel importante en la fisiología. Estos
organismos son llamados genéricamente endobiontes.
Estos organismos cambiaban de forma para adaptarse a cambios del terreno y podían volverse patógenos. Para
Bechamp, esta era la causa de la enfermedad, es decir, la enfermedad siempre viene de adentro. Bechamp demostró
que Pasteur estaba errado ya que durante una infección esos organismos no eran “cogidos” de fuera, venían de
adentro. Esta es la teoría del pleomorfismo.
Claude Bernard, entró en esta discusión argumentando que lo más importante en el proceso de la enfermedad era
terreno del paciente. Los microbios cambian y se desarrollan como resultado de cambios en este terreno en el cual
viven. La enfermedad como proceso biológico se desarrolla dependiendo de este medio interno. El aspecto
determinante terreno es el pH.
A pesar de todo, Pasteur debido a sus influencias y su riqueza logró diseminar estas ideas y ridiculizar la opinión de
Bechamp.
Años después Pasteur en su lecho de muerte, reconoció el trabajo de Bechamp y dijo, “Bernard tenía razón , el germen
no es nada, el terreno es todo.” Pero este reconocimiento no tuvo trascendencia porque la alopatía necesitaba la
teoría del monomorfismo para mantener su castillo teórico. Abrirle la puerta al pleomorfismo le hubiera significado un
gran costo y tal vez un cisma importante.
El trabajo de Bechamp fue ignorado y casi olvidado debido a las denuncias de Pasteur pero finalmente fue salvado
gracias al doctor Leverson quien inspirado por los escritos de Bechamp viajo a Francia para encontrarse con él unos
meses antes de la muerte de éste. Luego en un encuentro con la escritora Ethel Douglas Hume, Leverson le compartió
sus descubrimientos y ella documentó todos estos datos en su libro “Pasteur Exposed: The False Foundations of Modern
Medicine”.
LAS MICROZIMAS DE BECHAMP
Aproximadamente hacia 1854, el Profesor Pierre Jacques Antoine Bechamp, uno de los más grandes científicos de
Francia, entonces Profesor de la Escuela de Farmacia de la Facultad de Ciencia en Estrasburgo, después (1857-75)
Profesor de Química Médica y Farmacia en la Universidad de Montpelier, miembro de muchas sociedades científicas, y
Caballero de la Legión de Honor, emprendió el estudio de fermentación.
Bechamp fue el primero en demostrar que los mohos que acompañan la fermentación eran, o contenían, organismos
vivos.
Esto estaba en su mente en 1858, seis años antes de que Pasteur llegara a las mismas conclusiones.
Siendo el primero en comprender que estos fermentos eran organismos vivos, fue también el primero en intentar
determinar su verdadera naturaleza, funciones y sus orígenes.
Al poner algunos bajo el microscopio, notó una gran diversidad en la apariencia de los mohos y pronto estuvo envuelto
en el estudio de la vida celular.
En sus primeros experimentos, Bechamp había usado varias sales, incluso carbonato de potasio, en presencia de la cual
la inversión del azúcar no tuvo lugar. Pero cuando repitió este experimento usando carbonato del calcio (la tiza
común), en lugar del carbonato de potasio, vio que esa inversión del azúcar se daba, aunque se agregara creosota.
Esta observación era tan inesperada que él la omitió de su memoria más temprana para verificarla antes de la
publicación del hecho.
En los experimentos cuidadosamente controlados encontró que cuando el carbonato del calcio químicamente puro,
CaCO3, se agregaba a sus soluciones de azúcar, no se daba la inversión, pero cuando si se usaba tiza ordinaria, la
inversión siempre ocurría.
Al calentar la tiza común a 300 grados, encontró que perdía sus poderes de fermentación, y al examinar al microscopio
la tiza común sin calentar, vio que contenía unos “pequeños cuerpos ” similares a los encontrados en antes, y no existía
en el CaCO3 químicamente puro , ni en la tiza sometida al calor.
Éstos “pequeños cuerpos” tenían el poder de moverse y eran más pequeños que cualquier microfito visto en
fermentación, eran los fermentos más poderosos que había encontrado previamente. Su poder de movimiento y
fermentación le hizo considerarlos organismos vivientes.
En diciembre de 1864, avisó a Dumas de su descubrimiento de organismos vivos en la tiza, y después, el 26 de
septiembre de 1865, escribió una carta que Dumas había publicado. Él declaró:
“La tiza y leches contienen seres vivos ya desarrollados que se demuestran por el hecho que la creosota, empleada en
una dosis no coagulante, no impide que la leche se vuelva kumis, ni la tiza, sin ayuda ajena, convierta el azúcar y el
almidón en alcohol y luego en ácido acético, tartárico ácido butírico”
Lo cual era una prueba contundente que había un organismo vivo presente en la leche y la tiza. Él dijo de éstos:
“El naturalista no podrá distinguirlos por una descripción; pero el químico y también el fisiólogo los caracterizará por
su función”
Bechamp encontró que las tizas parecían estar formadas principalmente de restos minerales o fósiles de un “mundo
microscópico” y contenían organismos de tamaño infinitesimal que él creía estar vivo.
También creyó que ellos podrían ser muy antiguos, y rastreó el bloque de caliza que había usado y vio que provenía del
Periodo Terciario. Encontró que ese corte de piedra sin exponerse al aire, tenía “maravillosos poderes fermentativos”
que él remontó a los mismos “pequeños cuerpos” que había encontrado en la fermentación en sus experimentos más
tempranos. Concluyó que ellos debían haber vivido en la piedra por muchos miles de años.
En 1866 envió a la Academia de Ciencia una memoria titulada “El papel de la tiza en la fermentaciones butírica y
láctica y el organismo vivo contenido en él”
En este estudio, él denominó a esos pequeños cuerpos “microzimas”, derivado del griego “pequeños fermentos”
También estudió las relaciones de las microzimas de la tiza con las granulaciones moleculares de las células animales y
vegetales, con muchos más exámenes geológicos, y escribió un estudio titulado “Sobre las Microzimas Geológicas de
Varios Orígenes.”
Demostró que las granulaciones moleculares encontradas en las levaduras y en las células animales y vegetales tenían
individualidad y vida y también el poder de causar fermentación, por eso también las llamó microzimas.
Él encontró sus microzimas geológicas “morfológicamente idénticas” con las microzimas de los seres vivos.
En innumerables experimentos de laboratorio, ayudado ahora por el Profesor A. Estor, otro científico muy capaz,
encontró microzimas, en toda materia orgánica, por todas partes en los tejidos sanos y enfermos, dónde los encontró
asociados con varios tipos de bacterias.
Después de este cuidadoso estudio ellos decidieron que las microzimas eran las unidades primarias de la vida en lugar
de la célula, y eran de hecho los constructores de los tejidos celulares. También concluyeron que las bacterias son una
forma evolutiva de las microzimas que ocurre cuando los tejidos enfermos deben reciclarse en sus elementos
constitutivos.
En otros términos, él creyó que todos los organismos vivientes, desde una ameba a la humanidad, eran asociaciones de
estas diminutas entidades vivientes, y su presencia era necesaria para desarrollar la vida celular y para reparar las
células.
¡Ellos demostraron que las bacterias, pueden desarrollarse de las microzimas atravesando ciertas fases intermedias que
ellos describieron, y qué otros investigadores han considerado especies diferentes! Los gérmenes del aire, eran
meramente microzimas, o bacterias libres de su anterior hábitat destruido, y concluyeron que los “pequeños cuerpos”
en la caliza y las tizas eran los sobrevivientes de seres vivos de edades muy antiguas.
Esto ocurrió a principios de 1868, y para probar estas ideas obtuvieron el cuerpo de un gatito muerto que enterraron
en carbonato de cal puro, especialmente preparado y creosotado para excluir cualquier contaminación.
Lo pusieron en un frasco de vidrio y cubrieron la tapa abierta con varias hojas de papel, puestas para permitir
renovación del aire sin permitir que entraran polvo u organismos. Esto se dejó en un estante del laboratorio de
Bechamp durante siete años, hasta el final de 1874
Cuando lo abrió, se encontró que el cuerpo del gatito había sido completamente consumido salvo algunos fragmentos
pequeños de hueso y la materia seca. No había olor, y el carbonato de cal no era estaba decolorado.
Bajo el microscopio, no se vieron las microzimas en la parte superior del carbonato de cal, pero “pululaban por miles”
en la parte de abajo del cuerpo del gato.
Cuando Bechamp pensó que podría haber habido gérmenes aerotransportados en la piel, pulmones o intestinos del
gatito, repitió este experimento, usando el cadáver entero de un gato en un caso, en otro sólo el hígado, y en otros el
corazón, los pulmones y los riñones. Estas vísceras se sumergieron en ácido fénico al momento que ellos fueron
extraídos del animal. Este experimento tambièn durò siete años, empezó en junio de 1875 y continuò hasta agosto de
1882.
Lo satisfizo completamente que su idea era correcta. Que las microzimas eran los restos vivientes de plantas y
animales que en reciente o distante pasado, habían sido los elementos celulares constructivos, y que eran de hecho los
elementos anatómicos primarios de todo ser vivientes.
¡Él demostró que en la muerte de un órgano sus células desaparecen, pero las microzimas permanecen,
imperecederas! Cuando los geólogos estimaron que las rocas y las vetas de tiza de los que Bechamp tomó sus
“microzimas geológicas” tenían 11 millones de años, estaba claro estas microzimas podrían vivir en un estado inactivo
durante etapas prácticamente ilimitadas de tiempo.
Cuando encontró de nuevo bacterias en los restos del segundo experimento, trabajando en el primero, concluyó que
había demostrado, debido al cuidado tomado para excluir organismos aerotransportados que las bacterias se
desarrollan de las microzimas, y son de hecho una forma recicladora de las microzimas, que se desarrolla cuando la
muerte, el deterioro o la enfermedad necesita reparar o reciclar una cantidad extraordinaria de vida celular.
Él escribió en 1869:
“En la fiebre tifoidea, la gangrena y el ántrax, se han encontrado bacterias en los tejidos y la sangre, y estábamos
considerándolos como simple parasitismo. Es evidente que la afección no ha tenido como su origen la introducción de
gérmenes extraños en el organismo, solo se trata de una alteración de la función de microzimas, indicada por el
cambio que ha tenido lugar en su forma”.
Esta consideración coincide con la moderna visión de que todos los gérmenes encontrados en la naturaleza, excepto
aquellos en el cuerpo que todavía son considerados como los causantes de las condiciones en que se encuentran, en
lugar de ser el resultado de estas condiciones.
No es de hecho ninguna exageración decir que la existencia del hombre depende de la actividad de bacterias; de
hecho sin las bacterias no podría haber ninguna cosa viviente, en el mundo; cada animal y planta debe su existencia a
su vez a la fertilidad de la tierra y esta depende de la actividad de los micro-organismos que habitan la tierra en
números casi inconcebibles.
Las bacterias encontradas en el hombre y animales no causan la enfermedad. Ellos tienen la misma función que las
encontradas en la tierra, o en el alcantarillado, o en otra parte en la naturaleza; ellos están allí parar reconstruir el
tejido muerto o los tejidos enfermos, para reciclar los desperdicios, y se sabe bien que ellos no quieren o no pueden
atacar los tejidos saludables. Ellos son parte importante y necesaria de la vida humana como aquellos encontrados en
otra parte en la naturaleza, y está en la realidad así como indemne si nosotros vivimos correctamente, como Bechamp
tan claramente mostró.
¿Por què tantos investigadores que están frente a un microscopio no han encontrado esto?
La enseñanza mèdica oficial condiciona en gran medida para ver solo lo que se conoce, lo demás es desechado. De esta
manera cada persona crea un filtro para recoger solo lo que se amolde a sus ideas preconcebidas y los fenómenos se
interpretan bajo la óptica de lo conocido. Por eso diariamente se niegan evidencias que no encajan con nuestra forma
de ver el mundo.
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Por último:

Podes descargar un libro sobre Pasteur VS Bechamp desde AQUI

Esta en ti querido lector del uso que le des a esta información, esperamos que no quede sepultada en la “deep Web”.

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